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(Risale-i Nur Colección)
“Preparaos;
iréis a otro reino permanente, un reino tal que éste
parecerá un calabozo en comparación. Iréis al trono
que gobierna nuestro reinado, y allí recibiréis su
compasión y su generosidad, si prestáis atención bien
a su decreto y lo obedecéis.

¡Oh
alma mía!, si tú haces de la vida en este mundo el
objetivo de tu vida y trabajas constantemente para ello,
llegarás a ser el gorrión más pobre, pero si haces de
la vida del Más Allá tu objetivo y fin, y lo haces como
medio y campo de cultivo, y te esfuerzas de acuerdo a
esto, entonces serás como un poderoso comandante de
animales, y un consentido y un siervo suplicante de Allah
Todo Poderoso y Su huésped honorable y respetable.

Las alabanzas sean a Allah para la religión del Islam y
la creencia perfecta.

Así como en el Más Allá, la felicidad en este mundo
también reside en la adoración y en ser un soldado para
Allah Todo Poderoso.

Quienquiera que haga de esta corta vida su objetivo y
propósito está en el Infierno aunque parezca que está
en el Paraíso. Y quienquiera que esté vuelto seriamente
hacia la vida eterna recibe la felicidad de ambos mundos.
Sin embargo la dificultad y la tristeza de este mundo es
para él, por ver esto como una sala de espera para el
Paraíso, lo apoya y da gracias pacientemente...

“¡Oh soberano de este lugar! He caído en tu fortuna,
y me refugio en ti, soy tu siervo y quiero complacerte,
te estoy buscando.”

“Toda aldea debe tener su cacique; cada aguja debe
tener su manufacturero y artesano. Y, como sabes, cada
carta debe ser escrita por alguien. ¿Cómo, entonces,
podría estar tan sumamente bien ordenado un reino sin un
jefe?

Ya que como el cese del dolor es agradable, ¡también el
cese del placer es doloroso!

“¡Oh Sultán que nos nutres con tu generosidad!
¡Muéstranos la fuente y el origen de estos ejemplos y
sombras que nos has mostrado! ¡Acércanos a tu centro de
sultanato!; ¡No nos dejes fallecer en estos desiertos!
¡Llévanos a tu presencia y ten misericordia de
nosotros! ¡Aliméntenos allí en la generosidad
deliciosa que has hecho que nosotros probemos aquí! ¡No
nos atormentes con declinación y destierro! ¡No
abandones a tus criaturas ansiosas, agradecidas y
obedientes a su suerte; no las aniquiles!”

Para el cosmos es preciso un libro en el que cada una de
sus páginas incluya varios libros, que cada una de sus
palabras contenga un libro, y que cada una de sus letras
contenga un poema. La faz de la tierra es una página.
Contiene numerosos libros. Un árbol es una palabra que
contiene numerosas páginas. Una fruta, una letra; una
semilla, un punto. En ese punto existe la lista y
programa de un árbol entero. Un libro como éste puede
haber sido escrito únicamente por la pluma de aquel
Poseedor de la Gloria Quien disfruta los atributos del
esplendor y la belleza, y Quien posee la infinita
sabiduría y poder. La fe, entonces, viene con la
inevitable observación de la tierra, a menos que uno
esté borracho de error.

Para crear todo desde una sola cosa y para hacer que todo
esté dentro de una cosa, es una tarea posible solamente
para el Creador de todas las cosas. Presta atención a la
sublime declaración: “No hay nada más que proclamar
Su Gloria con alabanza.” Si uno no acepta a Allah, el
Uno y el Único, uno debe aceptar tantos dioses como
cosas creadas.

La comprensión del plan exacto del desarrollo de una
flor hermosa dentro de una diminuta semilla, la
inscripción en una pepita por la pluma del destino del
manuscrito de los hechos de un árbol, su historia de
vida y la lista del equipo, muestra que una pluma de suma
sabiduría está trabajando.

Justicia verdadera requiere que el hombre, esta pequeña
criatura aparentemente, deba ser recompensado y
castigado, no de acuerdo con su pequeñez, pero sí de
acuerdo con la magnitud de su culpa, la importancia de su
naturaleza y la genialidad de su función. Desde que este
pasajero y transitorio mundo está lejos de manifestar
tal sabiduría y justicia para el hombre, que es creado
para la eternidad, necesariamente habrá un Infierno
eterno y un Paraíso eterno de este Justo e Impresionante
Posesor de la Belleza, ese Sabio y Hermoso Posesor del
Temor.

Como este mundo, con todas sus criaturas, decisivamente
demuestra la existencia del Glorioso Hacedor, entonces
también hace que Sus atributos sagrados y Nombres
indiquen, muestren y lógicamente requieran, la
existencia del Más Allá.

Este mundo no existe por su propio bien, al igual que el
lugar de descanso para caravanas. Es imposible que asuma
esta forma por sí misma. Mejor dicho, es un hospicio
bien construido, designado sabiamente para recibir la
caravana de seres que llegan constantemente para parar
antes de irse de nuevo.

Que los adornos de este mundo no son simplemente por el
bien del disfrute o admiración. Ya que si ellos rinden
placer por un momento, causan dolor por un tiempo más
largo con su cese. Ellos te dan a probar y estimulan tu
apetito, pero nunca te sacian. Ya que la vida de los
adornos es corta, o tu vida es corta, demasiado corta
para llegar a ser saciada. Estos adornos de algún valor
y corta duración deben, entonces, estar por el bien de
la instrucción en la sabiduría,18 por gratitud, y para
lanzar al hombre a buscar los orígenes perpetuamente.
Son para otros objetivos exaltados.

Los adornos de este mundo son ejemplos y formas de
bendiciones almacenadas en el Paraíso por la
misericordia del Clemente para la fe de la gente.

Esos objetos transitorios no han sido creados para
aniquilarlos, para aparecer un tiempo breve y luego
desvanecerse. El propósito de su creación debe ser algo
brevemente reunido en existencia y adquirir la forma
deseada, entonces deberían ser anotadas, sus imágenes
preservadas, conocidos sus objetivos y grabados sus
resultados. Esto es, por ejemplo, los espectáculos
eternos deberían ser efectuados para la gente de la
eternidad.

El hombre no ha sido dejado pastando donde él quiere,
con una cuerda atada a su cuello; por el contrario las
formas de todas sus acciones son registradas y grabadas,
y los resultados de todos sus actos son preservados para
cuando rinda cuentas.

El eterno Hacedor de este mundo transitorio tiene otro
mundo eterno; Él impulsa y obliga a éste a Sus
sirvientes.

Este Ser Clemente otorgará sobre Sus selectos sirvientes
en este mundo tales regalos que el ojo nunca ha visto,
que el oído nunca ha escuchado, y cuya imagen nunca ha
cruzado el corazón de un hombre. En esto creemos.

El Ser que administra este universo preserva todas las
cosas en orden y equilibrio. El orden y equilibrio son la
manifestación del conocimiento y la sabiduría, el deseo
y el poder.

Este Sabio y Preservador, Quien preserva e inserta el
espíritu de un gran árbol en la más pequeña semilla
tan minúscula como un punto -¿Es permisible incluso
preguntar cómo Él preserva los espíritus de aquellos
que mueren?

Deseos extendidos de hombre a eternidad, sus pensamientos
que abarcan toda la creación y sus deseos de abarcar las
diferentes variedades de la eterna felicidad – esto
demuestra que ha sido creado para la eternidad y
procederá por supuesto a la eternidad. Este mundo es
como un hospicio para él, una sala de espera para él
más allá.

A través de la luz de la fe, el hombre se eleva a lo
más alto de toda su escala logrando un valor que le hace
merecedor del Paraíso. Mediante la oscuridad de la
incredulidad, desciende a lo ínfimo de toda escala.

La fe es la luz y la fuerza también. Sí, el hombre que
logra la fe verdadera puede desafiar al Universo y
sortear las estrecheces de la vida.

La fe entonces, necesita afirmación de la Unidad Divina.
La Unidad Divina implica sumisión. La Sumisión a Allah
implica confianza en Allah y esta confianza nos guiará
hasta la felicidad tanto en este mundo como en el otro.

La fe hace del hombre un verdadero ser humano; hace de
él, aún más, un soberano. Por ello, su misión básica
es la fe y la súplica. La incredulidad, lo convierte en
un animal feroz muy incapaz

El
ser humano es llevado a este mundo con el fin de
complementarse mediante la ciencia y la súplica., Con
respecto a su naturaleza y habilidades todo es conectado
a la ciencia. Y la base y la esencia y la luz y el
espíritu de la verdadera ciencia es; “Conocer a Allah,
el Altísimo”. Y el cimiento de esta base es: “Creer
en Allah”
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